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  7. Consulta – Posturas en el trabajo

El principal riesgo asociado a la carga postural es la aparición de Trastornos Musculoesqueléticos (TME), que son una de las principales causas de accidentes de trabajo en España. El mantenimiento de malas posturas constantemente puede convertirse en enfermedades crónicas. Algunas de las zonas más afectadas suelen ser la espalda (lumbalgias o cervicalgias) o las articulaciones (tendinitis).

No se puede asegurar que exista una única postura “adecuada”, sino que el objetivo es mantener una postura neutra y dinámica para evitar sobrecargas. Evitar mantener posiciones estáticas, alternando el peso del cuerpo sobre una pierna y luego sobre la otra, evitar bloquear las rodillas, o usar apoyos si el puesto lo permite, como pueden ser un reposapiés, son algunas de las medidas que se deben considerar.

Una postura forzada somete a las estructuras del cuerpo a un estrés elevado que provocará un desgaste mucho más rápido de lo normal. Además, proporcionan una mayor fatiga muscular, lo que aumenta el riesgo de sufrir una lesión. A largo plazo, estas posturas pueden conllevar lesiones crónicas y desgaste de las articulaciones que pueden acabar siendo consideradas como una enfermedad profesional.

La higiene postural es el conjunto de prácticas para mantener el cuerpo alineado y reducir la carga física. Para ello, se debe formar e informar adecuadamente a las personas trabajadoras y estas deben aplicar lo aprendido. Algunas de las claves son ser consciente de la propia postura que se tiene durante la jornada para corregirla, utilizar los ajustes del mobiliario y equipos de trabajo para que la postura durante su uso sea la adecuada, o aprovechar los descansos para estirar los músculos (pausa activa).

La altura del plano de trabajo es un factor de diseño crítico. Si la altura del plano de trabajo es inadecuada, es una deficiencia del puesto que obliga a la persona trabajadora a adoptar posturas forzadas de forma continua. Como criterio técnico, la altura debe ajustarse a la altura de los codos del trabajador: a nivel para tareas ligeras, por encima para tareas de precisión y por debajo para tareas que requieran aplicar fuerza.

La postura de referencia en trabajos sentados busca la neutralidad del cuerpo. Para ello, se ha de configurar el puesto de la siguiente manera:
- Espalda: Ha de estar recta y completamente apoyada en el respaldo de la silla, especialmente la zona lumbar.
- Pies: Ha de estar bien apoyados en el suelo. Si no se llega, se requiere de un reposapiés.
- Rodillas: Deben estar en ángulo de 90 grados, a una altura similar o ligeramente inferior a la de la cadera.
- Brazos y hombros: Los hombros han de estar relajados y los antebrazos apoyados, formando un ángulo de 90 grados con los codos.

Las características que deberían cumplir una silla tipo oficina para que se adapte y sea lo más adecuada a las características de las personas trabajadoras:
- Regulable en altura: Se debe poder subir y bajar.
- Respaldo regulable y ajustable: Se debe poder fijar en la posición que sujete la espalda.
- Con ruedas y estable: Debe tener 5 puntos de apoyo con ruedas.
- Asiento giratorio: Para que evite posturas forzadas al girar.

No, la postura ideal no existe. La ergonomía recomienda mantener una posición neutra y una alternancia postural, evitando la inmovilidad prolongada para prevenir dolores crónicos y fatiga, independientemente de la altura del plano de trabajo o la posición de trabajo (estar de pie, sentado, agachado, de cuclillas o de rodillas).